Barakaldo está siendo testigo de la construcción de una de las infraestructuras hidráulicas más relevantes de los últimos años: el Tanque de Tormentas de Galindo, una obra estratégica que está desarrollando el Consorcio de Aguas, que marcará un antes y un después en la protección del entorno natural y la gestión responsable del agua. La alcaldesa Amaia del Campo ha visitado esta mañana las obras junto al resto de la corporación municipal para conocer el estado de las mismas. “El Tanque de Tormentas es una obra para el futuro, una infraestructura fundamental que refuerza nuestra resiliencia como ciudad, protege el medio ambiente y mejora la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas. Agradecemos profundamente su comprensión y colaboración durante estos meses”, ha indicado Del Campo. “Con esta obra, Barakaldo da un paso firme hacia un modelo urbano más moderno, eficiente y comprometido con el bienestar de todos y todas las vecinas, y con la salud de su entorno natural”, ha remarcado.
46 millones de inversión del Consorcio en esta infraestructura
Este gran proyecto tiene como objetivo principal evitar que las aguas residuales sin tratar lleguen a los ríos durante episodios de lluvias intensas, permitiendo almacenar el exceso de agua en un gran depósito subterráneo. Posteriormente, esta agua será conducida de forma controlada al sistema de depuración, reduciendo los desbordamientos y mejorando la calidad del agua en nuestros cauces.
La infraestructura se ha diseñado como un túnel subterráneo de casi kilómetro y medio de longitud, desde Zuazo hasta Beurko, con una capacidad de 90.000 metros cúbicos, equivalente a más de 30 piscinas olímpicas. Una solución que posiciona a Barakaldo como referente en sostenibilidad y adaptación al cambio climático.
Uno de los avances más significativos ha sido la ampliación del aliviadero en Zuazo, ya finalizada, que permitirá solucionar los históricos problemas de inundaciones en la zona de Arteagabeitia durante lluvias torrenciales.
La inversión total supera los 46 millones de euros y está previsto que las obras finalicen en primavera de 2027. Más allá de su impacto ambiental positivo, este proyecto tendrá también un efecto directo en la mejora del entorno urbano: se reurbanizarán por completo las zonas afectadas, con la reposición del arbolado y mejoras en los barrios de Beurko y Zuazo.
Desde el inicio de las obras, se ha trabajado con especial atención a las necesidades vecinales, minimizando molestias, reduciendo el ruido, garantizando la seguridad y adaptando los trabajos cuando ha sido necesario. Se han realizado inspecciones previas a las viviendas colindantes y se han mantenido canales de comunicación abiertos con las comunidades afectadas, llegando incluso a paralizar trabajos nocturnos en momentos puntuales para respetar el descanso del vecindario.
(FUENTE: Barakaldoko Udala)
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